top of page

Luisa Amelia, yo no tengo
colores, en mi paleta,
para pintar tu retrato;
ni tengo, en mi lira, cuerdas,
que, al vibrar, produzcan notas
dulces, amorosas, tiernas,
para cantarte canciones
dignas de ti, Luisa Amelia;
ni hay mármol color rosa
ni lo hay blanco, en mis canteras,
para cincelar tu estatua.
Al mirar tu faz serena,
de tus ojos la dulzura,
tu bondad y gentileza;
al escuchar de tu voz
la suavísima cadencia,
y al reconocer en ti
la hija amada, predilecta
del Apóstol, que mi Patria,
en sus altares, venera;
me postro ante ti, mujer,
con mi cincel, mi paleta,
con mi lira de cantor,
y de rodillas, en tierra,
en adoración ferviente,
exclamo: ¡bendita seas!
bottom of page